ASAJA CLM solicita la quema controlada de rastrojos para luchar contra las plagas

ASAJA de Castilla-La Mancha ha solicitado a la Consejería de Agricultura que autorice, con carácter excepcional, la quema controlada de rastrojos para favorecer la lucha contra plagas, enfermedades y malas hierbas que están afectando a los cultivos de la región.

Los agricultores castellano-manchegos que perciben ayudas europeas de la Política Agraria Común (PAC) están obligados a cumplir la nueva normativa de condicionalidad, que introduce algunos cambios respecto a cómo proceder con los residuos agrícolas (rastrojos y restos de cosecha) que quedan en el campo. No obstante, esta orden contempla la prohibición de quemar rastrojos pero incluye una excepcionalidad por razones fitosanitarias.

La organización agraria solicita que, a través de esa excepción, y siempre respetando la normativa de prevención y lucha contra los incendios forestales, se permita a los agricultores aplicar esta práctica agronómica tradicional que, al contrario de los tratamientos fitosanitarios permitidos, son más eficaces en la lucha contra las plagas, como así ha quedado demostrado en numerosos estudios.

Algunos hongos y enfermedades asentados en la región, como la roya amarilla, cada vez son más resistentes e invasivos. Se manifiestan en cualquier estado fenológico del cultivo, sobre todo, en trigos y triticales. Sin embargo, se ha comprobado que son capaces de recombinar los genes permitiendo su adaptación a la genética de las variedades cultivadas, afectando también a la cebada, el centeno y muchas otras gramíneas cultivadas o silvestres.

El hongo se adapta con virulencia a las poblaciones locales y a las condiciones climáticas y muestra una evidencia clara de incremento de agresividad, dando como resultado pérdidas de producción de hasta el 100% de la cosecha, tal como se observó en los ensayos de recomendación varietal del Instituto de Investigación de la Generalitat de Catalunya en Girona.

A estas pérdidas de producción, y por consiguiente económicas, hay que añadir el aumento de costes por los tratamientos fitosanitarios que, en la mayoría de las ocasiones, no termina con el problema.

Por eso, ASAJA de Castilla-La Mancha hace un llamamiento a la reflexión, pues además de las pérdidas de rentabilidad, arrojar productos químicos al campo no garantiza el equilibrio medioambiental.