La industria láctea impone condiciones leoninas en los contratos con los ganaderos

A escasas horas que de desaparezca el régimen de cuotas lácteas que ha regulado el sector durante mas de treinta años, una buena parte de las industrias que operan en el mercado nacional de la leche pretenden imponer, a través de los contratos que tienen que suscribir con los productores, condiciones asfixiantes y fuera de toda lógica. Se imponen a los ganaderos precios muy por debajo de los costes de producción y límites en las cantidades a entregar a la industria, en algunos casos con cuotas incluso mensuales, y además se prevén penalizaciones por si existieran incumplimientos.

 Por su parte, el sector ganadero de leche ha vuelto a hacer sus deberes, amoldándose al nuevo escenario sin cuotas lácteas que se presenta a partir de mañana 1 de abril. Las grandes inversiones en las explotaciones dirigidas a la modernización y el abastecimiento de animales, han significado la solicitud de créditos que suponen un varapalo económico si se tiene en cuenta que actualmente los precios de la leche reflejados en los contratos llegan, en algunos casos, a los 28 céntimos/litro. Por el contrario, el desinterés de la industria por la producción nacional es evidente con liquidaciones de entrega de leche muy por debajo de los costes de producción (35 céntimos/litro). El resultado de estos precios inasumibles para el sector productor son los márgenes de beneficios anuales que vienen presentando desde hace años las industrias.

 El remate final a esta terrible situación viene de la mano, en este momento de desaparición del régimen de cuotas,  de determinadas industrias lácteas que presentan a los ganaderos unos contratos fuera del plazo establecido por la nueva normativa (2 meses con antelación a la firma), sin posibilidad de ser negociados y con cláusulas vergonzosas que ponen en serio peligro la viabilidad de las explotaciones lecheras.

Uno de los requisitos más asfixiantes que las industrias  están poniendo como condición a los ganaderos es la limitación de su producción anual, entre un 5-10% inferior a las entregas del año anterior, así como una limitación a la producción mensual. Todo este sinsentido viene acompañado de amenazas al ganadero de suscribir  estos nuevos contratos o dejar la leche en los tanques. Ante esta situación, los productores encuentran en una tesitura imposible que ni siquiera  les permite cambiar de industria ya que en buena parte de los casos las industrias se reparten las zonas de recogida y además pactan los precios de compra al ganadero, como así  lo demuestra la multa interpuesta por la CNMC este mismo mes de marzo a nueve empresas lácteas.

Resulta paradójica la actitud de las industrias que reconvienen a los ganaderos sobre la necesidad de profesionalizar aún mas las explotaciones lecheras, augurando incluso el cierre de muchas de estas (algunas industrias calculan el cierre de 2.000 explotaciones), mientras ellas son las primeras que no han hecho sus deberes y no han invertido en nuevas instalaciones que permitan diversificar la producción y sacar al mercado otros derivados lácteos con mayor valor añadido (mantequilla, leche en polvo, etc.)

Ante la clara debilidad de los ganaderos de cara a solucionar la grave situación  provocada por parte de las empresas transformadoras, ASAJA solicita la intervención inmediata del MAGRAMA de cara a plantear soluciones que impidan el declive del sector.