Las altas temperaturas y la ausencia de lluvias condicionan el desarrollo de los cultivos de invierno

La ausencia total de lluvias unido a unas temperaturas anormalmente altas durante buena parte del mes de febrero están condicionando seriamente el desarrollo de los cultivos de invierno que, en esta campaña, arrastran además una nacencia tardía ya que las lluvias de finales del otoño impidieron la realización de las tareas a tiempo. Los pastos también acusan la falta de agua y los árboles frutales han adelantado semanas la floración, con el consiguiente peligro de cara al cuajado del fruto.

Según AEMET, las precipitaciones se encuentran por debajo de sus valores normales en casi toda la península y desde el 20 de febrero no ha caído una sola gota de agua en ningún punto de España. Las temperaturas están resultado inusualmente altas para el mes de febrero. Esta situación de combinación de ambos factores está provocando, por un lado, la degradación de los cultivos sembrados, especialmente los cereales y leguminosas, y por otro el adelanto de los ciclos vegetativos de los árboles frutales y de frutos secos.

Los cultivos herbáceos de secano, que ya adolecen de unas siembras que se realizaron fuera de fecha debido a que las lluvias de otoño retrasaron las labores, son los que más están sufriendo la ausencia de precipitaciones con situaciones límite en amplias zonas de Aragón, Castilla y León y Castilla-La Mancha que se extenderán al resto de zonas productoras si en el plazo de 15 días no llegan las lluvias.

almendros

Los cultivos de girasol que ya deberían estar sembrándose en la zona Sur de España están acusando un retraso de las labores ante la falta de humedad en las parcelas. Esta situación se puede repetir en Castilla y León y Aragón de no llover en los próximos días. Las leguminosas para consumo humano, lentejas y garbanzos, que habitualmente se siembran en febrero-marzo están teniendo una nascencia muy irregular y en algunos casos no han nacido.

Por lo que respecta a los pastos, ASAJA constata que la situación es alarmante, pues la falta de reservas hídricas provoca el debilitamiento de la planta en un momento que debería ser de pleno desarrollo del pasto de cara a la primavera. Esta situación causa grave preocupación entre los ganaderos de extensivo que verán incrementados los costes de alimentación del ganado si definitivamente no hay un desarrollo adecuado del alimento natural.

Los árboles frutales y frutos secos se han visto afectados, no tanto por la falta de agua, sino por las altas temperaturas que están  provocando el adelanto de la floración, especialmente en almendro. Teniendo en cuenta que estos árboles son muy sensibles a las temperaturas bajas en plena floración, el problema puede llegar si en próximas semanas hay una bajada de temperaturas significativas.