ASAJA prevé una cosecha de cereales de invierno de  17 millones de toneladas

La Sectorial de Cereales de ASAJA reunida en su convocatoria anual en Madrid ha cifrado la cosecha de cereales de este año en 17 millones de toneladas. Esto supone un significativo aumento de producción respecto al año pasado pero sin llegar a las producciones record del año 2016.  El incremento de producción se debe a las buenas perspectivas de cosecha que se prevén en Castilla y León y Castilla-La Mancha.

 Debido a las abundantes y tardías lluvias de primavera, la cosecha en general se ha visto retrasada entre 3 y 6 semanas, según las diferentes zonas productoras. Esto hace que las previsiones sean más aventuradas que en otras campañas por estas fechas cuando buena parte de la cosecha del sur de España estaba ya recolectada.

 Aun así, analizados los datos de las distintas provincias podemos adelantar lo siguiente: en trigo blando se espera una producción de 5,5 millones de toneladas; en trigo duro 1,25 millones, en cebada 8,5 millones y en otros cereales (avena, centeno y triticale) 1,75 millones de toneladas.

En líneas generales se trata de una campaña muy irregular, según las zonas, debido a una sementera con escasez de precipitaciones lo que provocó una nascencia deficiente y una primavera muy lluviosa lo que ha obligado a los productores a realizar  tratamientos extras de herbicidas, fungicidas y fertilización, con el consiguiente incremento en los costes de producción.

Otro problema añadido son los cuantiosos daños registrados como consecuencia de la fauna silvestre, conejos fundamentalmente aunque también corzos, jabalíes y avutardas que han diezmado la cosecha y que están provocando el abandono del cultivo cerealista en algunas zonas.

La principal preocupación de esta sectorial sigue siendo el capítulo de los precios que se encuentran en los mismos niveles de hace 25 años, con unos costes de producción muy elevados y que este años lo han sido de manera especial. Esto está provocando el cambio de cultivo hacia los cultivos leñosos en zonas tradicionalmente cereales. Esta circunstancia es especialmente grave ya que somos un país deficitario en cereales pienso y dependemos de las importaciones de países terceros.